23 febrero 2006

Realidad

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"De la muerte condúceme a la Inmortalidad,"
de lo irreal condúceme a lo Real,
de las tinieblas condúceme a la Luz"

Esta invocación vedántica, nos instruye acerca de la liberación y el trabajo que constantemente realizamos para romper el cascarón de nuestra personalidad y trascender el ámbito de la ilusión, para así vivir la experiencia de lo real. Las tinieblas y la muerte no se encuentran fuera de cada uno, ni en algún lugar recóndito: se hallan dentro de nosotros. El proceso de resurrección es en si mismo un despertar, un trascender y un elevar de la eterna inmortalidad que mora en el ser. Es un retorno a la inocencia y a la realidad prístina del hombre primordial.

Eli

 

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